Devocional Día 9

Espíritu de religiosidad

Efesios 6:12

Porque no tenemos lucha contra sangre ni carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.

Sabemos que satanás se disfraza de cosas atractivas para seducir a la novia de Cristo y quitarla de la verdadera intimidad con Él. Hay una terrible guerra espiritual librándose continuamente alrededor de nuestras vidas. El reino de las tinieblas trabaja arduamente para que no lleguemos al lugar de intimidad con Dios.

 Vemos lo que hizo Dios en la cruz a través de CRISTO, Desarmo a los poderes y a las potestades, y por medio de CRISTO los humillo en público al exhibirlos en su desfile triunfal (Colosenses 2:15)

Dios desarmo esos poderes, hoy  los ataques del diablo son con armas sin balas. Te apunta con condenación y acusaciones. Él es Mentiroso y padre de mentira. Sin embargo, de esta manera a logrado robar el propósito a los hijos de Dios.

El espíritu de religiosidad
Es uno de los disfraces que el diablo más le ha resultado a través de las generaciones. La persona que está bajo este espíritu se enfoca en cumplir todos los rituales religiosos, pero no en cultivar un corazón que sea agradable para Dios.

 “Dice, pues, el Señor. Porque este pueblo se acerca a mi con su boca, y con sus labios me honra, pero su corazón este lejos de mi (Isaías 29:13)

Construimos una vida llena de apariencias externas y descuidamos lo que realmente nos deja acceder a la intimidad y al monte de Dios: Limpieza de manos y pureza de corazón.

Como opera:

Espíritu de condenación:

El dedo acusador nos hace creer que siempre estamos en falta, que Dios no nos ama,  porque siempre creemos que no somos dignos de acercarnos a Él. La religiosidad nos hace huérfanos, entonces no podemos clamar Abba.  Cuando nos sentimos condenados, condenamos a otros. Este espíritu nos sienta en una silla de juez y nos pone en la posición de Dios.

Espíritu de control:

Otra forma sutil que toma el espíritu de religiosidad es el control o manipulación. Implica querer controlar todas las cosas y que nada se nos vaya de las manos la economía, la familia, las decisiones. No hemos sido diseñados para vivir por control, sino por fe.  (Romanos 1: 17) Nos dice: Más  el justo por la fe vivirá.

La religiosidad mata lo que no comprende. Jesús no vino de la forma que muchos esperaban, los religiosos no lo pudieron controlar  y lo mataron. Los religiosos matan  hombres, ministerio, profetas.

Espíritu de inmoralidad sexual:

Este es uno de los disfraces que más éxito ha traído el espíritu de religiosidad. De hecho, muchas de las apariencias religiosas que toman las personas, intentan esconder lo que hay en realidad en su interior.  

El principio de que Dios esta y ve en lo secreto funciona tanto para las Prácticas de la luz como de las tinieblas. Vivir doble vida y esconder el pecado sexual, lleva los hijos de Dios a vidas inseguras y llenas de temor.

Porque no hay nada oculto que no haya de ser manifestado; ni escondido, que no haya de salir a la luz” (Marcos 4:22)

 El pecado sexual daña la imagen de Dios en el hombre, entonces este no puede revelar la gloria de Dios a otros.

Espíritu de muerte:

Aunque la religiosidad se disfrace de tantas formas, por naturaleza es un espíritu de muerte. Muchos cristianos están hoy estresados, con pocas fuerzas, otros sumidos en depresión o enfermedad.  El enemigo trata de robar continuamente el secreto de tu fuerza, así como lo hizo Dalila con Sansón.

Desarmando el espíritu de religiosidad

Lo que necesitas saber es que esto significa que hay un gran propósito con tu vida. Una legión de demonios separaba al “Gadareno” de ser un evangelista de ciudades. Luego que Jesús lo liberó de esos miles de demonios, dice la palabra, que predicaba de Dios en Decápolis (10 ciudades) y la gente quedaba maravillada. Al enemigo le costó un escuadrón de miles de demonios tratar de frenar a este hombre de su propósito, pero un instante con Jesús fue suficiente para activarlo.

 Se celoso para vencer el espíritu de religiosidad, y ten un corazón arrepentido para cerrar toda puerta que hayas abierto. ¡Pelea la buena batalla, vuelve tu corazón a Él y sal de la tibieza! El nunca pierde ni se da por vencido. Él está a la puerta llamando, para que la Iglesia abra y se deje encontrar por El.

Recuerda:

Escuchar capítulo 10, Jardín de la amistad

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