Ser padres consiste entre tantas cosas en:
Los que somos padres sabemos bien el significado de lo que eso significa. Sabemos que no es una tarea fácil, pero si sabemos que es una tarea gratificante, sobre todo cuando vemos el fruto de nuestra paternidad.
Como vemos en el libro, Mariano os habla sobre el hecho de que Jesús nunca fue padre biológico. Pero fue padre espiritual que ha cuidado, ha alimentado, ha sanado, ha protegido, y sobre todo ha amado a sus discípulos. Además, afirma su paternidad cuando asciende al cielo:
No os dejaré huérfanos, y volveré a vosotros. Juan 14:18.
Jesús sabe que el verdadero padre siempre vuelve a por sus hijos. Sabe también que sus hijos los necesitan incansablemente.
Ahora mismo hay mucha gente que necesita que un padre espiritual vuelva a por ellos. Estoy segura de que Dios quiere que tú y yo seamos esta figura paternal que tanto hace falta en nuestra sociedad actual. ¿Fácil? ¡Obviamente que no! Ser padres requiere tiempo, renuncia, esfuerzo, inversión para lograr transformar a huérfanos e hijos, en buenos hijos, que aman a Dios sobre todas las cosas y sean amantes de su presencia.
Dios nos llama a ser un reflejo de su paternidad. Muchos están como en aquellos días estaba Felipe, en busca del Padre…Felipe le dijo: muéstranos al padre…Jesús lo tenía claro:
El que me ve a mí, ve al Padre. Juan 14:9
Jesús reflejaba claramente las cualidades del Padre celestial.
¿Estamos dispuestos a reflejar, así como Jesús las cualidades del Padre por medio de nuestras vidas? ¿Hay espacio en nuestro regazo para los huérfanos de espíritu, para abrazar a los abandonados y para sanar los quebrantados de corazón?
¿Estamos dispuestos a ser la guía de esos hombres y esas mujeres que viven en soledad, sin rumbo y sin dirección?
Recordemos que, para nosotros, en otros tiempos hubo espacio en su regazo, hubo un pecho para recostarnos, hubo un oído para escucharnos, y unos brazos para abrazarnos.
Escuchar capítulo 20, Hijos de la Intimidad