Devocional Día 2

EL REGRESO AL JARDÍN: TRANSFORMADOS A SU IMAGEN

Cuando hablamos de “imagen” no estamos hablando de una representación física o corporal, porque Dios es espíritu. Cuando hablamos de imagen hablamos de la capacidad intelectual, emocional y espiritual que Dios tiene y que ha puesto en el hombre para que éste pueda entablar una relación de amistad con él y ser su representante en la creación.

Lamentablemente esta imagen quedó desvirtuada. El enemigo vino para robar, matar y destruir esa imagen de Dios en nosotros. Todo quedó afectado por el pecado. Las consecuencias fueron dramáticas. Aún después de la caída, el hombre retiene esa imagen de Dios, pero ésta ha quedado desfigurada.

Pero Dios tenía un plan para restaurar de nuevo Su imagen en el hombre.  Jesús con su vida, muerte y resurrección logra recuperar todo lo que se perdió en el principio. Esta acción tiene que ver con recuperar.

El Espíritu Santo que Dios ha hecho morar en nosotros tiene el poder de operar estos cambios siempre que encuentre un corazón bien dispuesto a obedecer.

No es algo que se consigue en un día, sino que es el proceso de toda una vida donde los pensamientos, emociones y voluntad, que constituye todo nuestro ser y que fueron afectados por la caída están siendo transformados al diseño original.

Pero no solo hemos de desear que se opere esta transformación, sino que hemos de quererla, es decir, aplicar la voluntad para llevar a cabo esta meta. Por ello, es imprescindible que todo nuestro ser esté involucrado en este trabajo.

Eliminemos lo superficial y la rapidez en los procesos que Dios está llevando a cabo en nuestras vidas. Recordemos las palabras del apóstol Pablo: “Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fueran hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos” (Romanos 8:29).

Pidamos a Dios que pueda encontrar una iglesia dispuesta no solo a desear sino a querer que la imagen del Hijo de Dios sea manifestada en todo lo que somos y en todo lo que hacemos. Ese es el anhelo del corazón de Dios para su iglesia.

El Dios de la Biblia es un Dios restaurador, que da nuevas oportunidades a sus hijos y nos enseña el camino de la libertad permitiéndonos recuperar la dignidad que nos concede el ser hijos de Dios.

Escuchar capítulo 3, Jardín de la amistad

Siguiente devocional Día 3