Hay hechos que suceden en nuestras vidas que nos definen. Seamos responsables o no de lo sucedido, hay sucesos que bautizan nuestra identidad de tal manera que pareciera ser irreversible.
En algún momento de nuestra vida necesitamos ser redefinidos por lo que Dios dice acerca de nosotros. Sabes lo que la sociedad dice de ti, sabes lo que tus pastores o hermanos dicen de ti, sabes lo que tu familia dice de ti, e incluso sabes lo que tú mismo opinas de ti. Pero, ¿Sabes lo que Dios dice y opina de ti? “Hoy tienes que decidir qué voz vas a escuchar, lo que Dios dice de ti o lo que “aquello que te sucedió u otros” declaran.
Veamos lo que pasó con Jacob. Dios no se detuvo hasta definir Su designio. Quisiera decirte que no importa lo que tus padres, las personas, tus amigos o la humanidad diga sobre ti, lo que importa es lo que el Padre piensa. Él te visitará una y otra vez, en todo lugar y circunstancia hasta que finalmente experimentes lo que tu Creador dice de ti.
Jacob siempre vivió conforme a su identidad humana. Procuró llenar de muchas maneras el vacío de su alma. Los hijos de la religión son definidos por el mundo y no se sienten plenos. Quieren el ministerio, la unción y a veces, hasta la mujer o el marido de otros.
¿Has visto personas que obtienen cosas y no se sienten satisfechas? Esto sucede porque su identidad está corrompida. Los logros ministeriales, religiosos, estudiantiles, etc. No podrán saciar el interior, lo único que puede saciarlo es encontrarse con Él.
Jacob logró obtener muchas cosas. Incluso hubo una vez que llegó a disfrazarse de su hermano para obtener la bendición de su padre. Estos hijos de la religión buscan la aprobación a cualquier precio. A Jacob no le quedaba la ropa de Esaú, a David no le sentaba bien la armadura de Saúl, y tú nunca estarás cómodo vistiéndote de “alguien” que no fuiste creado para ser.
A Satanás le lleva toda una vida corromper la identidad de alguien, a Dios solo una noche restaurarla. ¿Quieres afectar a tus generaciones? Pues aprende a redefinirte por lo que el Padre mira y piensa de ti.
Escuchar capítulo 6, Hijos de la Intimidad